Bankia. Hazte bankero ¿Quieres forrarte abrumadoramente mientras el resto de la ciudadanía las pasa canutas?, ¿quieres jugar con el dinero de los demás?, ¿quieres especular sin riesgo?, ¿quieres que los gobiernos salgan en tu ayuda cuando la cagues? ¡¡Pues desde mil euros ya puedes ser bankero!! Bankero con k, con k de kalle y de kolega.
La campaña de la nueva marca surgida de la unión de varias cajas, Bankia, da mucho que pensar. Porque claro, una cosa es que la imagen de los banqueros no pase por su mejor momento, y otra cosa es que el banquero sea uno mismo. La cosa cambia. Citando al difunto premio nobel de literatura, “no es lo mismo estar dormido que estar durmiendo…”.
La siguiente pregunta es evidente para todos los que contestarían que sí: “¿y cliente?, ¿quieres ser cliente de la nueva banca con la que tanto van a ganar los bankeros con k?”
Por lo pronto, mi cuenta de Bancaja (integrada en Bankia) ya me ha anunciado nuevas comisiones que antes no tenía. Normal, ahora van a ser más bankeros a repartir.
Bankia: Mejorar.
Para escribir este blog estoy intentando ver la publicidad de una manera distinta: como un espectador normal, al que se la trae al pairo el concepto, la estrategia, las USPs (todas las que pueda haber), las reason whys y las support evidences.
Con esta sorprendente perspectiva, lo que me ha llamado la atención del spot de Bankia son los barbudos. Especialmente el que aparece en el segundo 37, firmando vete tú a saber qué. Éste no es un camionero de la Ruta 66, ni el patrón de un atunero que vuelve a tierra tras 4 meses en el Báltico; éste es aparentemente un cliente normal de una caja de ahorros normal, que lleva gafas de megapasta, camisa de leñador y una barba como la de Tom Hanks en Naúfrago.
Como sé que nada es casual en una de estas campañas, y mucho menos el casting, sólo me queda admitir una realidad: estoy muy desfasado. Seguía estancado pensando que lo moderno era ir de chandal, como las Spice Girls, y resulta que lo moderno es ir como ZZTop.
Y hablando de bancos y de cajas, os dejo esta viñeta que me llegó ayer, y con la que me he sentido bastante más identificado.