Sutiles evoluciones del lenguaje publicitario: El trono no siempre fue bien visto
Cohogar: Lanzamiento Aqua Tube
La publicidad siempre ha jugado con la evocación y la sugerencia, por eso durante mucho tiempo la sola idea de imaginar a alguien sentado en la taza del retrete era incompatible con cualquier pretensión seductora. Eso suponÃa una gran limitación a la hora de hacer anuncios de, por ejemplo, laxantes, ya que no se podÃa mostrar el producto en su contexto de uso.
No recuerdo si fueron unos yogures o unos cereales los primeros que sentaron a la modelo en su trono y desde entonces la imagen ha perdido tensión dramática. Ahora es totalmente normal ver al protagonista de un anuncio sentado en el wáter, incluso de pie en calzoncillos, contemplando el escenario del crimen. Pero claro, tratándose de un anuncio de papel higiénico, ¿dónde si no?
Colhogar y su Aqua Tube no se han quedado ahÃ, sino que han desarrollado una estupenda web exclusiva para el producto, desde la que se puede descargar incluso una aplicación para iPhone y iPad.
El papel higiénico siempre ha sido fuente de inspiración, quién sabe por qué: recuerdo aquellos ilustrados por Gila o por Forges, y los mÃticos imitando billetes de dinero, con los que fantasear con el mayor sueño de algunos: “yo me limpio el culo con billetes de 500â€.
El único problema que le veo al Aqua Tube es que si la idea triunfa, puede condenar al olvido a uno de los clásicos de las manualidades:
